- 30 de diciembre de 2025
A seis meses del partido inaugural del Mundial, la remodelación del Estadio Azteca genera dudas y burlas por la falta de cambios visibles.

A tres meses de su reinauguración y a seis meses del partido inaugural del Mundial, el Estadio Azteca —rebautizado como Estadio Banorte— no luce ni cerca de estar listo.
Las imágenes recientes que han circulado del interior del inmueble no han servido para tranquilizar a la afición ni al público en general. Por el contrario, han alimentado una sensación extendida de que los avances no son evidentes, al menos desde una mirada general. Se observan sectores con butacas nuevas, varias de ellas en color rojo por el patrocinio de Banorte, pero sin que el conjunto transmita una transformación profunda o una modernización acorde a un estadio mundialista.

Burlas, memes y escepticismo
En redes sociales, la reacción ha sido inmediata. Memes y comentarios irónicos apuntan a que el estadio "está igual" o que "no le han cambiado nada", lo que refleja un escepticismo creciente. Incluso el color de algunas butacas ha sido motivo de burla, con referencias a Chivas y Toluca, en un contexto donde el Estadio Azteca también es casa del América.
El calendario aprieta
El 28 de marzo, México enfrentará a Portugal en la reinauguración del estadio. El 11 de junio, la Selección Mexicana debutará ante Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026. Son dos fechas distintas, pero ambas funcionan como relojes visibles que avanzan sin pausa.
Es cierto que muchas de las adecuaciones más importantes —instalaciones internas, tecnología, logística FIFA— no siempre son apreciables en imágenes. Sin embargo, a estas alturas, el Azteca no proyecta la imagen de un estadio en la recta final de una obra contrarreloj.
Una duda instalada
No hay confirmación oficial de retrasos. Tampoco un discurso que despeje la inquietud. Lo que hoy domina es la duda, alimentada por lo que se ve, por lo que no se ve y por un calendario que ya no parece lejano.
El Estadio Azteca encara meses decisivos con una percepción incómoda: no parece listo.





