- 12 de julio de 2026
Casi 40 años después, el tunecino explicó por qué concedió el gol y terminó forjando una inesperada amistad con Maradona.

El 22 de junio de 1986 quedó marcado para siempre en la historia del futbol. En los cuartos de final del Mundial de México, Diego Armando Maradona anotó el gol que más tarde sería conocido como "La Mano de Dios", una jugada que dio la vuelta al mundo y que todavía genera debate.
Sin embargo, pocos recuerdan al hombre que estaba encargado de impartir justicia aquella tarde: Ali Bin Nasser, árbitro tunecino que validó la anotación.
Bin Nasser fue el encargado de dirigir el Argentina vs Inglaterra disputado en el Estadio Azteca. Durante décadas fue señalado como el árbitro que no vio una de las infracciones más evidentes en la historia del futbol. No obstante, el propio silbante explicó años después que nunca tuvo una visión clara de la acción.

Según contó, tanto Maradona como el portero inglés Peter Shilton le bloquearon la vista en el momento del salto. Además, recordó que la FIFA había instruido a los árbitros a apoyarse en sus asistentes cuando existieran dudas. Por ello, buscó de inmediato la señal del juez de línea, quien corrió hacia la media cancha indicando que el gol era válido. Con esa confirmación, decidió conceder la anotación.
Lejos de arrepentirse, Bin Nasser siempre sostuvo que actuó con la información que tenía en ese instante. Incluso recordó que, al finalizar el encuentro, el técnico inglés Bobby Robson le dijo que había realizado un buen trabajo, aunque calificó de irresponsable la decisión del asistente.
Surgió una gran amistad
Lo que pocos saben es que, casi tres décadas después, aquella polémica terminó convirtiéndose en una amistad. En 2015, Maradona visitó a Bin Nasser durante unas vacaciones en Túnez y le regaló una camiseta de la Selección Argentina con una dedicatoria que sorprendió al exárbitro: "Para Ali, mi amigo eterno". A cambio, el tunecino le obsequió una fotografía del histórico partido que había conservado durante años.


La historia volvió a cobrar relevancia en 2022, cuando Bin Nasser subastó el balón oficial de aquel Argentina vs Inglaterra por cerca de 2.4 millones de dólares. Meses antes, la camiseta que Maradona utilizó en ese mismo encuentro había sido vendida por 9.3 millones de dólares, confirmando que, casi cuatro décadas después, el partido que inmortalizó la Mano de Dios sigue siendo uno de los capítulos más valiosos y fascinantes en la historia del futbol.





