- 06 de marzo de 2026
Un perro invadió un partido del Mundial 1962, orinó al inglés Jimmy Greaves y terminó viviendo con Garrincha.
Una de las escenas más curiosas en la historia de los Mundiales ocurrió durante el Mundial de Chile 1962, en un partido de cuartos de final entre Brasil e Inglaterra disputado en el estadio Sausalito de Viña del Mar.
En medio del encuentro, un perro callejero irrumpió en la cancha y obligó a detener el juego. Jugadores, árbitros y personal del estadio intentaron atraparlo sin éxito mientras el animal corría por el campo, disfrutando su inesperado momento de fama frente a miles de aficionados.
El encargado de resolver la situación fue el delantero inglés Jimmy Greaves. El goleador del Tottenham decidió intentar algo distinto: se puso en cuatro patas e imitó los movimientos del perro, acercándose lentamente como si fuera otro can. La estrategia funcionó. Greaves logró acercarse lo suficiente para tomar al animal entre sus brazos.
Sin embargo, justo cuando lo cargaba para sacarlo del campo, ocurrió algo inesperado: el perro orinó su camiseta. El propio Greaves lo tomó como un mal presagio para Inglaterra.
Acciones de Garrincha tras el partido y legado del perro "Bi"
Y no estaba equivocado.
Brasil terminó ganando aquel partido por 3-1 y siguió su camino en el torneo hasta coronarse campeón del mundo. Tras la lesión de Pelé, Garrincha se convirtió en la gran figura de la Verdeamarela y lideró al equipo rumbo al bicampeonato mundial.
La historia no terminó ahí. Después del partido, Garrincha decidió adoptar al perro que había protagonizado aquel curioso episodio. Lo bautizó “Bi”, en referencia al bicampeonato que Brasil acababa de conquistar, y se lo llevó a vivir con él en Río de Janeiro.
Así, el pequeño intruso que detuvo un partido del Mundial pasó a convertirse en uno de los amuletos más insólitos en la historia del fútbol.
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