- 27 de abril de 2026
Los mexicanos nunca pueden faltar en las fiestas mundialistas, aunque uno de ellos hizo el ridículo en Francia 98

La Copa del Mundo es, por definición, una fiesta internacional. Cada cuatro años, millones de aficionados viajan al país anfitrión para vivir el torneo desde las tribunas, las plazas o las calles donde se respira futbol. Esa mezcla de culturas suele dejar momentos memorables... aunque no siempre positivos. Y en más de una ocasión, han sido los aficionados mexicanos quienes han terminado en los titulares por las razones equivocadas.
Francia 1998 no fue la excepción. A pesar de la buena participación de la selección mexicana en la fase de grupos, un episodio totalmente ajeno al futbol terminaría marcando uno de los momentos más vergonzosos protagonizados por un visitante en pleno Mundial.
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El mexicano que apagó la Llama Eterna
En la madrugada del 30 de junio al 1 de julio de 1998, cuando México ya había sido eliminado por Alemania en octavos de final, muchos aficionados permanecían en París para seguir disfrutando del ambiente mundialista. Entre ellos estaba Rodrigo Rafael Ortega, un mexicano que había viajado acompañado de su pareja. Tras una noche de copas, ambos caminaron por los alrededores del Arco del Triunfo, uno de los monumentos más emblemáticos de Francia.
Bajo esa estructura se encuentra la Llama Eterna, un fuego simbólico que desde 1923 honra a los soldados franceses caídos en la Primera Guerra Mundial. La tumba del Soldado Desconocido había sido colocada ahí unos años antes, en 1920, como homenaje a quienes murieron sin que sus cuerpos pudieran ser identificados. Encima de la tumba se instaló una losa con la inscripción: "Aquí reposa un soldado francés muerto por la patria 1914-1918".
La idea de mantener una llama permanente sobre el sitio fue propuesta por el escultor Grégoire Calvet y respaldada por figuras como Agustin Beaud. Finalmente se aprobó que el fuego permaneciera encendido todos los días, como símbolo del sacrificio de los combatientes. Desde entonces, la flama se reaviva cada tarde a las 18:30 horas en una ceremonia encabezada por el Comité de la Llama.
Aquel fuego había permanecido encendido durante 75 años... hasta que Ortega, en estado de ebriedad, decidió orinar sobre el monumento. La acción, además de irrespetuosa, provocó que la llama se apagara parcialmente, un hecho sin precedentes desde su inauguración.

Detención y repercusiones inmediatas
El incidente generó indignación en Francia. Rodrigo Rafael Ortega y su pareja fueron detenidos e interrogados por la policía dos días después. Si bien el acto se consideró una falta grave contra un símbolo nacional –un atentado al respeto del memorial y un acto de profanación según asociaciones de veteranos–, las autoridades francesas optaron por no emprender un proceso penal prolongado para evitar tensiones diplomáticas con México. Ambos fueron puestos en libertad tras las declaraciones.
Reacción diplomática y disculpas oficiales
A raíz del acto, el gobierno francés organizó una ceremonia formal para reencender la Llama Eterna con el mismo protocolo que se utiliza cada 11 de noviembre y 8 de mayo, fechas emblemáticas en la memoria militar del país. Asistió Jean-Pierre Masseret, entonces ministro de Excombatientes de Francia, así como la embajadora de México en Francia, Sandra Fuentes Beráin.
Durante la ceremonia, Fuentes Beráin ofreció una disculpa oficial en nombre del gobierno mexicano y colocó una ofrenda floral sobre la tumba del Soldado Desconocido. El gesto buscaba subrayar el respeto de México hacia la historia de Francia y hacia los caídos en la Gran Guerra.
Las asociaciones de excombatientes calificaron el incidente como "un terrible acto de vandalismo y profanación", subrayando que, aunque se entendía el estado de ebriedad de Ortega, eso no justificaba el daño simbólico provocado. Las autoridades francesas insistieron en que el acto afectó la memoria de quienes murieron por Francia.
Consecuencias a largo plazo
Después del incidente, la vigilancia en torno al monumento fue reforzada. Hoy en día, la tumba y la llama están resguardadas de manera permanente por un servicio especializado de la Policía Nacional francesa para prevenir actos similares.
Aunque el episodio no tuvo repercusiones legales severas para Ortega, sí dejó un eco duradero en la memoria colectiva, especialmente cada vez que se habla de comportamientos inapropiados de aficionados en eventos internacionales.
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