- 12 de mayo de 2026
El codazo de Mauro Tassotti dejó a Luis Enrique ensangrentado y marcó una de las imágenes más crueles de USA 94.

Hay imágenes que sobreviven al tiempo. Fotografías que, aunque pasen décadas, siguen oliendo a drama, injusticia y futbol puro. Una de ellas nació el 9 de julio de 1994, en el Mundial de Estados Unidos.
Aquella tarde en Foxborough, España estaba a minutos de quedarse fuera ante Italia en los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos 94. El marcador favorecía 2-1 a la Azzurra y el reloj agonizaba. Entonces ocurrió una de las acciones más polémicas en la historia de las Copas del Mundo.
Mauro Tassotti soltó un codazo brutal sobre Luis Enrique dentro del área italiana. El golpe le destrozó la nariz. La sangre comenzó a caer de inmediato sobre la camiseta española mientras el mediocampista reclamaba desesperadamente al árbitro húngaro Sándor Puhl.

Pero no hubo penalti.
No hubo tarjeta.
No hubo justicia inmediata.
La imagen de Luis Enrique caminando con el rostro completamente ensangrentado, entre lágrimas e impotencia, quedó inmortalizada como una de las postales más dolorosas del futbol español.

España terminó eliminada y el episodio explotó mundialmente. Las repeticiones televisivas mostraron con claridad el codazo de Tassotti, una agresión imposible de defender incluso en una época donde el futbol toleraba mucho más contacto que hoy.
La FIFA reaccionó después
Días más tarde, el organismo disciplinario suspendió a Tassotti durante ocho partidos internacionales, una sanción histórica para ese momento y que prácticamente terminó con la carrera del defensor italiano en la selección.
Sin embargo, para España el castigo llegó demasiado tarde.

Aquella generación sintió que le habían arrebatado algo más que una semifinal. Y para Luis Enrique, entonces futbolista del Real Madrid, la cicatriz nunca desapareció del todo.
Con el paso de los años, la escena se convirtió en memoria colectiva del futbol. Cada Mundial revive esa fotografía: la camiseta manchada de sangre, la nariz rota y un jugador llorando de rabia mientras Italia avanzaba rumbo a la final de USA 94.
Hoy, décadas después y convertido en entrenador del Paris Saint-Germain, Luis Enrique sigue siendo identificado por muchos aficionados con aquella noche salvaje en la que el Mundial le mostró su cara más cruel.







