- 22 de mayo de 2026
El hoy crítico del arbitraje protagonizó una de las polémicas más recordadas de la Final Pachuca vs Monterrey en 2016.

Mientras hoy Efraín Juárez se encuentra en el centro de la conversación por sus declaraciones sobre el arbitraje y las supuestas ayudas a Cruz Azul, en redes sociales muchos aficionados desempolvaron un episodio que lo persigue desde hace casi una década: aquella mano clarísima en una Final... y la burla que vino después.
Todo ocurrió en la Final de Ida del Clausura 2016 entre Pachuca y Monterrey. Juárez, entonces futbolista de Rayados, protagonizó una de las jugadas más polémicas de aquel partido cuando un balón impactó claramente en su brazo dentro del área. El árbitro, Luis Enrique Santander, no marcó nada. La acción fue tan evidente que aún se recuerda.

Sin embargo, lo que terminó de incendiar la polémica no fue solamente la mano, sino la reacción posterior del propio futbolista.
Horas después del encuentro, Efraín Juárez publicó en redes sociales un mensaje que rápidamente se volvió viral. "Fue pecho", escribió irónicamente, acompañado de una fotografía sugestiva que hacía referencia a la acción. El mensaje fue interpretado como una burla directa hacia el arbitraje y hacia los aficionados que reclamaban el penal.

La publicación desató una ola de críticas y terminó siendo eliminada poco tiempo después. Fue entonces cuando apareció la ya famosa explicación: Juárez aseguró que tenía "un equipo" manejando sus redes sociales y que el mensaje había sido "desafortunado". Incluso ofreció disculpas públicas por lo ocurrido.

El contraste con su presente como DT
La situación volvió a tomar fuerza esta semana porque muchos aficionados consideran contradictorio que hoy el exjugador critique constantemente decisiones arbitrales y sugiera ayudas hacia Cruz Azul, cuando en el pasado él mismo estuvo involucrado en una acción arbitral extremadamente polémica... y hasta se permitió bromear sobre ella públicamente.
Porque en el futbol mexicano la memoria suele ser corta. Pero, el internet en definitiva nunca perdona.





