- 08 de agosto de 2026
Rodrigo Dourado deja al América rumbo a FC Juárez. Su salida confirma el fracaso de la planeación azulcrema.

El Club América vuelve a quedar señalado por sus malas decisiones en el mercado de fichajes. La salida de Rodrigo Dourado rumbo a FC Juárez confirma lo que muchos ya anticipaban: el mediocampista brasileño fue un fracaso en Coapa.
Detalles sobre la salida de Rodrigo Dourado
Dourado llegó con credenciales internacionales, tras más de 300 partidos con el Internacional de Porto Alegre y un paso sólido por Atlético de San Luis. Su fichaje fue presentado como un refuerzo de jerarquía para el mediocampo azulcrema, pero la realidad fue muy distinta. Apenas disputó 22 partidos oficiales, con un gol y una asistencia, números que no justifican la inversión ni las expectativas generadas.
La decisión de Guillermo Almada, nuevo técnico del América, fue contundente: Dourado no entraba en sus planes y debía salir para liberar una plaza de extranjero. El destino fue FC Juárez, donde jugará cedido por un año con opción a compra. Para la directiva azulcrema, la operación significa reconocer un error y aceptar que el fichaje nunca rindió.
Reacciones y consecuencias para el Club América
La afición reaccionó con dureza en redes sociales, señalando que América acumula una lista de contrataciones fallidas en los últimos torneos. La salida de Dourado se suma a la de Vinicius Lima, en un verano marcado por la reestructuración del plantel. El discurso oficial habla de renovación, pero la percepción general es de improvisación y falta de visión.
El golpe es doble: América no solo pierde a un jugador que nunca se consolidó, sino que también exhibe la fragilidad de su planeación deportiva. La narrativa es clara: el club más grande de México sigue tropezando con decisiones equivocadas en el mercado de fichajes, y cada error se convierte en munición para la crítica.
El fracaso de Dourado se convierte en símbolo de un América que busca reinventarse bajo Almada, pero que carga con los tropiezos del pasado. La pregunta inevitable es cuánto más soportará la afición antes de exigir cambios profundos en la directiva. En Coapa, la paciencia se agota y cada salida como la de Dourado confirma que los errores pesan más que los aciertos.





