- 06 de febrero de 2026
Con este sistema de clasificación de la CONCACAF, es probable que no veamos un clásico de Norteamérica en las eliminatorias.

El tuit de CONCACAF anunciando que la confederación tendrá 6 boletos directos y medio para el Mundial de 2030 no pasó desapercibido. De inmediato apareció la ironía: "Entonces México ya tiene asegurado su lugar en todos los próximos Mundiales". Y aunque suene exagerado, la pregunta —o más bien la afirmación— no es tan descabellada como parece.
Durante décadas, para el "Tri" clasificar a un Mundial desde CONCACAF no era tan difícil, pero sí exigente. Había tres boletos directos y uno al repechaje, lo que obligaba a México a competir con poco margen de error. Un mal hexagonal, una mala gira en Centroamérica, y el pase se complicaba. Hoy el escenario es muy distinto.
Con la expansión del Mundial a 48 selecciones, FIFA decidió repartir más boletos, y CONCACAF pasó de 3 a 6 clasificaciones directas, más una séptima opción vía repechaje. En términos simples: más de la mitad de los equipos "competitivos" de la región van a ir al Mundial. Y ahí es donde entra la crítica.
El camino se facilita
No es ningún secreto que el nivel promedio de CONCACAF está lejos del de UEFA o CONMEBOL. Fuera de México, Estados Unidos y, en menor medida, Canadá, el resto de la región sigue teniendo enormes altibajos. Sí, hay selecciones que han crecido —Panamá, Jamaica, Costa Rica—, pero la diferencia con el fondo de la confederación sigue siendo amplia.
Entonces, ¿Qué significa esto para México? Que ahora puede fallar más y aun así clasificar. Puede terminar cuarto, quinto o sexto y seguir teniendo boleto. Incluso quedando séptimo, todavía tendría una vida extra en el repechaje. Algo impensable hace 10 o 15 años.
¿Eso quiere decir que México ya está clasificado automáticamente a todos los Mundiales? No. En el papel hay eliminatoria, partidos, presión y competencia. Pero también es cierto que el riesgo real de quedarse fuera se redujo drásticamente. Ya no se trata de sobrevivir, sino de no hacer un desastre mayúsculo.
México y Estados Unidos difícilmente se enfrentarían
Con el nuevo formato de clasificación de la CONCACAF, es muy probable que México y Estados Unidos ni siquiera se enfrenten durante toda la eliminatoria rumbo al Mundial de 2030. Ambos entrarían directamente a la segunda ronda como selecciones mejor rankeadas y, al estar sembrados en el mismo bombo, no pueden compartir grupo en esa fase.
Si cumplen con lo esperado y avanzan como primeros o segundos de sus respectivos grupos, seguirán avanzando por caminos separados también en la ronda final, donde el sistema de siembra vuelve a reducir la posibilidad de un cruce directo.
El único escenario realista en el que México y Estados Unidos podrían verse las caras sería en la ronda final si, por cambios en el ranking o en el sorteo, coincidieran en el mismo grupo, lo que los obligaría a enfrentarse ida y vuelta.
Otra opción, mucho menos probable, sería un cruce en el Play-In, reservado para selecciones que terminen terceros y busquen el repechaje, lo que implicaría un tropiezo serio para alguno de los dos. En condiciones normales, el nuevo formato protege a las potencias regionales y permite que ambas selecciones clasifiquen al Mundial sin enfrentarse, algo impensable en eliminatorias anteriores.
Y ahí está el punto incómodo: mientras otras confederaciones se juegan la vida contra potencias cada fecha FIFA, México ahora clasifica en una región donde el margen de error es cada vez mayor. El boleto puede no estar "regalado", pero definitivamente nunca había sido tan accesible.
La pregunta entonces no es si México va a ir al Mundial. La verdadera pregunta es: ¿le alcanza este camino tan cómodo para competir de verdad cuando llegue?




