- 14 de febrero de 2026
Una derrota ante Chivas en el Estadio Akron podría reactivar las dudas sobre el proyecto del América y profundizar la presión tras un año de fracasos deportivos.

El América no solo se juega tres puntos en el Estadio Akron. Si pierde el Clásico Nacional ante Chivas, el golpe tendría implicaciones que irían más allá de la tabla y afectarían la narrativa de recuperación que el equipo intenta construir.
El impacto inmediato en la confianza
El conjunto de André Jardine llega con dos victorias consecutivas que insinuaron una reacción tras un inicio alarmante, en el que fue incapaz de marcar un solo gol en sus primeros tres partidos. Una derrota en el Clásico reabriría esa herida y reinstalaría la pregunta incómoda: ¿la mejoría era real o apenas circunstancial?
Además, sería el segundo tropiezo consecutivo ante Chivas, luego del 2-1 del semestre pasado. Para un club que históricamente presume autoridad en la rivalidad, encadenar derrotas frente al Guadalajara alteraría la percepción de dominio.
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Un año de golpes que pesan
El contexto reciente agrava cualquier escenario negativo. En el último año, América perdió la final ante Toluca, cayó en el Campeón de Campeones ante el mismo rival, fue eliminado en la CONCACAF Champions Cup por Cruz Azul, fracasó en el repechaje rumbo al Mundial de Clubes frente a LAFC, firmó una actuación decepcionante en Leagues Cup y quedó fuera de la Liguilla ante Monterrey, que jugó con diez hombres.
Un nuevo revés ante su máximo rival no sería un episodio aislado, sino la continuación de una secuencia de tropiezos que han erosionado la imagen de solidez competitiva del club.
Presión institucional y riesgo en la tabla
Aunque el puesto de Jardine no estaría formalmente en riesgo, el entorno inevitablemente se tensaría. En Coapa, la exigencia es permanente y las derrotas en clásicos suelen amplificar cualquier duda.
En lo deportivo, además, América podría salir de los puestos de Liguilla directa, lo que incrementaría la presión en la recta final del torneo y obligaría al equipo a remar desde una posición menos cómoda.
Perder el Clásico no definiría el campeonato. Pero en el momento actual, para América significaría algo más delicado: confirmar que la recuperación todavía está lejos de consolidarse.
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